IPSOS DIRECCIONA PREFERENCIA ELECTORAL

La encuestadora de IPSOS en su afán de imponer sus candidatos de preferencia, para estas elecciones generales ubica en primer lugar a Forsyth y Lescano con una diferencia del 1 por ciento.

Sin embargo no señala cual es el universo de las encuestas realizadas; donde los realizó, cual ha sido la estrategia de recoger las opiniones de la población, cuando sabemos que el país está sumido en una cuarentena nacional.

Para imponer sus ambiciones electorales, se vale de los grandes medios de comunicación que igual de cómplice, buscan su candidato de preferencia con el argumento de practicar un periodismo independiente y objetivo.

Tampoco la citada encuestadora no dice que porcentaje de la población no está de acuerdo con ningún de los candidatos presidenciales mucho menos al congreso de la república.

Hoy el electorado nacional le ha perdido la confianza a sus autoridades, mucho menos creen en estos comicios nacionales que sólo hace institucionalizar una democracia representativa que actua a las espaldas de las grandes aspiraciones del país.

Que lejos ha quedado la premisa de los principios democráticos que insta nuestra constitución política del Perú que nos inculca el deber de elegir y ser elegidos; sin embargo nuestra “Ley General de Elecciones” nos obliga a asistir a las ánforas electorales para practicar una elección alicaída; que gran contradicción democrática.

Quiero resumir al señalar las ambiciones de IPSOS que grafica:

1.- Según esta encuesta entre Forzay y Lescano solo hay una diferencia de 1 %, sin embargo, en el gráfico se pretende manipular a la opinión pública, como que la diferencia es abismal en las barras de porcentaje.

2.- En la parte de abajo también se ve que hay 3 candidatos empatados con 8 %, sin embargo, eso no se refleja en las mismas barras en la gran jugada audio visual para que el televidente se confunda. Así te hacen creer, aparentemente, “quien va a ganar”, a eso se le llama profecía autocumplida, pero la realidad es otra.

3.- En ambos casos, no hay proporción en la diferencia de porcentajes.

3.- Deberíamos tener una ley para protegernos de pseudo encuestadoras. Quizás una multa y pérdida de autorización de trabajo si su última encuesta no se acerca a un margen de error mínimo al resultado oficial de las elecciones. A ver si así quieren intentar dirigir los votos.