REGRESÓ Y COMPARECIÓ EN LA FISCALIA

Tras retornar de España el ex Presidente Alan García acudió a una citación en calidad de testigo ante el fiscal anticorrupción Reynaldo Abia, quien investiga las irregularidades detectadas en la concesión del Gasoducto Sur Peruano a Odebrecht.

Al finalizar su manifestación fiscal, aseguró que los corruptos siempre “se cuelan en los gobiernos, se aprovechan de la situación y que nadie puede descartarlo”.

Tras retirarse de la Fiscalía, Alan García leyó una declaración sobre el caso Gasoducto Sur en el que mostró su preocupación por el cambio de los términos del contrato del referido proyecto.

“Ajeno a los sobornos y a las coimas creo que la única, la verdadera riqueza para un político es el honor de servir al pueblo y de haber representado a la Nación“, expresó.

“No puedo dar consejo a nadie, pero simplemente hago lo que mi conciencia lo manda y estoy aquí ante cualquier juez, fiscal o parlamentario. Somos ciudadanos globales pero cuando reciba cualquier situación aquí me tienen”, manifestó.

Horas antes:

El ex presidente Alan García llegó más temprano a la Fiscalía y fue recibido entre aplausos y vítores de un grupo de simpatizantes.

“Vendré a todos las convocatorias, a todo los requerimientos del Poder Judicial o de la Fiscalía o del Congreso para esclarecer estos horribles hechos de corrupción que merecen la más grave sanción posible. Yo no doy ejemplo ni lecciones a nadie, cada uno actúa de acuerdo a su conciencia”, precisó en la puerta de la segunda fiscalía anticorrupción, ubicada en la cuadra cinco del jirón Lampa.

Alan García explicó que la diligencia a la que asiste es de testimonio sobre un contrato firmado en el 2014, “tres años después que yo salí del Gobierno”, porque se considera que el Gasoducto Sur es un proyecto “exagerado y sobredimensionado”.

“Yo dije hace tres años (…) que habíamos pasado de la construcción de un tubo por mil 300 millones a cuenta y riesgo de una empresa privada (…) de pronto y sin explicación ese contrato fue anulado por el señor Humala y se convocó a un nuevo proceso y en el 2014 ese tubo de 1300 millones pasó a costar con otros precios 7 mil millones de dólares, pero el Estado tenía que poner dinero y cada uno de los consumidores tenían que pagar en su factura mensualmente para hacer ese tubo”, dijo.

“Si alguien dice Alan no arruga, se lo agradezco, así es, siempre estaré, que se hagan todas las investigaciones e indagaciones aquí estoy“, dijo.