SAGASTI, “EL HERALDO NEGRO” QUE NOS MANDA A LA MUERTE.

Por: Humbert Romero Verano. Luego de escuchar al presidente Sagasti, el último domingo en la noche, sigo sin entenderlo y a estas horas del lunes no encuentro palabras para calificarlo: “Bruto”, “Inútil”, “Genocida”, “Traicionero”. “Incapaz”.

No puedo concebir que un Estado ineficiente, inoperante e incapaz, actúe vilmente como el “Perro del Hortelano”, No puedo hacerlo yo, tampoco que lo hagan otros. Me refiero a las vacunas, a cuyo paso nunca terminaremos a inmunizar a 33 millones de peruanos. Es una desgracia la actitud de nuestro gobierno de turno.

¿Por qué no se convoca de manera urgente al sector privado? ¿Por qué el presidente no tiende los puentes de comunicación con las grandes empresas que operan en el Perú? ¿Por qué diablos no admitimos que sólo nunca se van a lograr los objetivos? ¿Por qué no permitimos que los gobiernos regionales compren sus vacunas y se encarguen de cada región?

Seguimos hundidos en la corrupción y el caos social en la que de cada cosa aprovechamos para robar, delinquir y llenar nuestras arcas. Estoy más que seguro que detrás de las vacunas está el gran negocio de las coimas, por ello no permiten que otros lo hagan.

El Señor Sagasti, con su florido verbo y acento de cura satánico, ya no puede engañarnos más. El clamor popular va en aumento y pronto se sentirá rodeado de las grandes masas populares que lo arrinconarán a ceder y terminar pidiendo auxilio al sector privado. Pero ojalá no sea tarde, cuando miles de gente inocente hayan muerto.

Es cierto que mucha gente tiene propia culpa de su cuidado. Pero también es cierto que mucha gente necesitamos trabajar, necesitamos salir a la calle para llevar un pan a nuestras casas, porque no todos somos los holgazanes que comemos de la teta del Estado. Entonces tiene que primar y hacerse notorio de la presencia de las autoridades, especialmente del Ejecutivo que debe liderar a todo un país por el camino de la salud.

Pero este Ejecutivo, Sagasti, todo está haciendo mal. Mal, desde las vacunas, de la farsa de la Cuarentena, de los falsos índices de muertos y contagiados, de los bonos mal dados, de los 20 millones para los artistas (¿En manos de quién terminará ese dinero?), y mil etcéteras.

¿Hay tiempo para rectificar? Por supuesto que lo hay. Inmediatamente debe firmarse un Decreto Supremo autorizando al sector privado importar y negociar las vacunas, debe convocarse a las trasnacionales a “apoyar” con las vacunas por regiones, por ejemplo: Antamina, puede encargarse de inmunizar a todo o gran parte de Ancash, y otras empresas en igual situación en cada región. Yo lo haría inmediatamente pensando en el Perú, en su gente que quiere vivir y no sufrir más este ahogamiento por falta de oxigeno y las indiferencias de un gobierno que no representa a nadie.

¿Y el Congreso, qué espera? ¿Esperamos o levantamos nuestra voz? O seguimos viendo en la televisión al presidente que un día comenzó leyendo el poema de Vallejo y ahora se convierte en el mismísimo “Heraldo Negro” que nos manda a la muerte.