LAS MALAS INTENCIONES DE KEIKO FUJIMORI.

El último debate presidencial efectuado en la ciudad blanca entre los candidatos Pedro Castillo y Keiko Fujimori, ha permitido  evidenciar las intenciones de gobernabilidad de cada uno de ellos, mientas que la fujimorista atacaba con odio de callejón de comadres, Castillo, habla con el corazón en la mano.

En el primer round, Keiko Fujimori con su acostumbrada actitud de víctima de violencia de género, mostro la piedra que supuestamente le habría causado daño psicológico, pretendiendo desestabilizar la actitud  de Pedro Castillo.

Incisiva como loba en celo, le recordaba cada instante su alianza con Vladimir Cerrón, incidiendo que el gobernador de la región Junín es más corrupto que su padre Alberto Fujimori, hasta que Pedro Castillo cansado de tanto hostigamiento le refirió: “yo soy el candidato y quien va gobernar el país y no se obsesione con Vladimir Cerrón”, tilde que le enrostró a la fujimorista para que mejore su postura electoral.

Pero, tampoco las palabras sinceras del profesor calmaron la sed de injurias de Keiko, quien a como dé lugar pretendía ser mejor oponente que el maestro rural; cada vez que tenía oportunidad volvía a recordar su inocencia frente a las acusaciones que pesan sobre sus espaldas por actos de corrupción, su pasado lo delataba por haber sido cómplice en el gobierno de su padre quien sin ninguna impunidad violó los derechos humanos con esterilizaciones forzadas, desaparición de periodistas, muerte de campesinos, reparto de mermeladas a los principales medios de comunicación y defensa de los grupos de poder que financiaron sus millonarias campañas electorales.

Con total carencia de vergüenza, negaba toda acusación, se presentaba como una mansa paloma e inocencia de mujer emprendedora que está dispuesta a trabajar por los que más necesitan, que sus propuestas son viables, por lo tanto se ajustan a la defensa de la democracia y la libertad.

Cual si fuese un mercader de baratijas o un obsesionado enamorado, ofrece mentiras electorales con millonarias propuestas populistas, las mismas –sabe- que no va poder cumplir.

En fin, la candidata Fujimori  ha desnudado su intención de gobernabilidad que está plagado de mentiras electorales, su desesperación por tener la máxima embestidura nacional  le ha permitido tener incondicionales de su entorno y formar alianzas electorales con el resto de las agrupaciones políticas de derecha, quienes han revelado sus verdaderas intenciones como actores políticos.